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martes, 19 de noviembre de 2013

Kvothe, la evolución del héroe épico.



Debo reconocer que me has enganchado bardo. Tu vida es un camino de dolor, pérdidas, miseria y sufrimiento. Pero has mirado a los ojos a cada una de las piedras que habían en tu camino retándoles con tu sonrisa irónica de pícaro ladrón.
Te has forjado con los años, viendo desde tus ojos de niño como arrebataban la vida a tus padres sin poder hacer otra cosa que mirar a los ojos a cada uno de los que lo hicieron, grabarlos a fuego en tu memoria y jurar venganza en silencio prometiéndote a ti mismo que les devolverás con creces ese sufrimiento.
Virtuoso de la música, la llevas en la sangre y fluye por tus venas como solo los Edena Ruh son capaces de hacerla fluir. Cada una de tus canciones hace llorar a un público entregado a los acordes de tu mágico laúd. 
Pero no te conformaste con esa disciplina, tus ansias de conocimiento y sabiduría te llevaron a poner tu vida en juego con el único afán de entrar en la Universidad, sabías
que eras capaz de hacerlo, de entrar a una edad que la mayoría ni habrían soñado intentar. Y lo conseguiste.
Te has forjado enemigos y amigos a partes iguales. Incondicionales los que te aman y despiadados y envidiosos los que te odian, no generas indiferencia. Tu manera de ser así lo exige y no la cambiarás ni por todo el conocimiento acumulado desde el origen de los tiempos.
Has sido capaz de entender a Felurian, compartir su locura, amarla, odiarla y lo mas importante... engañarla. Tu inteligencia supera a la de un mito del mundo fata, hasta las hadas se rinden y desisten en sus encantos.

El futuro se ve de otra manera desde detrás de una barra de taberna, los años han pasado y tu historia merece ser contada. Las circunstancias han cambiado, pero tus ojos delatan el instinto aventurero que todavía arde en tus venas. Como buen bardo, cuentas la historia despacio, con todo lujo de detalles, poniendo atención en cada sentimiento, cada palabra, cada recuerdo.

Desconozco si tres días serán suficientes para narrar la historia de una vida corta pero plagada de intensos momentos y crudas realidades pero me tendrás firmemente sentado al calor de una hoguera dispuesto a seguir escuchando tu historia, la historia de un héroe en busca del conocimiento y la sabiduría. Un de las búsquedas más épicas que conozco.

domingo, 10 de mayo de 2009

El deber del paladin...

Elegido... iluminado... siempre con esa aura de luz y bondad que siempre lo rodea, que lo acompañará hasta la muerte...
Una armadura completa, satinada de tonos plateados y con filigranas que representan su noble causa y su alto linaje. Una espada bendecida por los dioses, cargada de fé y de magia protectora que aplasta y cercena el mal como una tormenta implacable.
El paladín... formidable guerrero con código de caballería, avatar de nobleza y bondad, detectará y perseguirá al mal, hasta eliminarlo por completo.
Abanderado de la ley y la justicia, luchará por ella hasta el agotamiento y que ésta se cumpla hasta las últimas consecuencias.
Canalizador del bien, de la energía positiva, la energía que inundará a sus alidos con su carisma y valor y que sanará las heridas de cualquier desfortunado, ha sido elegido por su Dios como uno de sus brazos ejecutores en la mundanal tierra de los vivos.
La fé en su Dios y su valentía harán que no dude ni un instante en dar su vida por cualquier ser que se encuentre en peligro, acechado por el mal. Morirá sin vacilar sin con ello cumple el cometido que su Dios le ha asignado. Si con ello ayuda... protege...

Es su destino.. sin él, sin ofrecer su protección y su ayuda a los demás, la vida del paladín no tiene ningún sentido..

domingo, 28 de diciembre de 2008

Robin Hood... el alma de Sherwood...



No puedo negar, (tampoco quiero) que una de mis tareas pendientes en esta vida es visitar el bosque de Sherwwod.
Viajar a la ciudad de Notthingham y contemplar el hogar de uno de mis personajes literarios favoritos. Un héroe mitad historia-mitad leyenda que te invita a transportarte a lo más profundo del bosque y seguir de cerca al defensor por excelencia de pobres y oprimidos. Un vigilante incansable que se confundía con el verde de los árboles con el arco siempre presto y atento.
Más de un noble transeúnte o rico y adinerado comerciante perdieron todos sus bienes al adentrarse en el territorio de este incansable vigilante y sus compañeros fugitivos, siempre prestos al buen humor y gastar la más graciosa broma mientras despojaban de sus riquezas al adinerado de turno.
Auténtico campeón con el arco, su puntería era digna de la más grande de las leyendas, y a más de uno sacó de un apuro con un una de sus flechas, a la vez que otros muchos rufianes ya no pueden contarlo por tener una de ellas clavada en su garganta.
Fantasía o realidad, no puedo evitar una sonrisa cuando imagino aquel legendario combate sobre aquel tronco de fresno entre Robin y aque rechoncho y pícaro fraile, el padre Tuck, armados de palos y ingeniosos insultos.

En tu memoria, dedico hoy estas palabras querido Robin... tú y tus compañeros fugitivos de Nottingham, ya formáis parte de mis sueños...


Namarië

martes, 23 de diciembre de 2008

Maximus Decimus Meridius...

No me he podido resistir a rendirte un homenaje compañero hispano... Tu carisma y tu aura me atrajeron de tal manera que me imaginé en una vida anterior luchando bajo tu mando contra las hordas germánicas y siguiendo tus sabios consejos en combate, pues eras el más grande de los estrategas.
Sólo ansiabas paz y tranquilidad junto a los tuyos... Maldigo el día en que el corrupto poder de los más necios aprendices de emperador se cruzaron con tu entereza y lealtad, pues contra los más grandes no se puede luchar, y si son medio dioses el destino está escrito...
Te arrebataron todo, tu casa, tu mujer e hijo, tus tierras... pero jamás te arrebataran lo que fuiste. El más grande de los generales romanos. El que jamás descansó hasta vengar lo que más amaba. Aunque para ello tuvieses que pasar por la arena del Coliseo, pues al fin y al cabo hiciste lo que mejor sabías, lo que habías hecho durante toda tu vida de conquistas... combatir y luchar día tras día, enemigo tras enemigo sin importar los obstáculos y con la victoria como objetivo.
Jamás olvidaré tu mirada, tus palabras de rencor hacia el pseudo-emperador Cómodo, tu promesa de venganza, tu liberación...
Se quedará grabado para siempre en mi mente el respeto y la admiración que tus soldados te tenían cuando finalmente te liberaste, en un combate que ya forma parte de la leyenda, cuando tu cuerpo herido traicioneramente no puedo aguantar más y por fin puediste regresar con los tuyos, donde siempre debiste estar...

Por fin amigo mío...volviste a acariciar el trigo....